Los coches eléctricos van ganado terreno en el mercado con el paso del tiempo. Si no hace demasiado era extraño ver uno de ellos por nuestras calles, ahora son cada vez más visibles, marcando una evolución que contribuye al compromiso con el respeto al planeta. Su multiplicación implica que cada día más usuarios se interesen en sus prestaciones y usos. Los denominados “coches sin carnet” también disponen de versiones con estas características a las que vamos a prestar atención para resolver las dudas que puedan surgirte a la hora de plantearte esta opción como viable a la hora de adquirir tu próximo vehículo. En España, la cuota de mercado de los eléctricos puros se situaba en torno al el 2,1% en 2020, según la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (T&E).
Te recordamos que estos automóviles, llamados también microcoches, se hayan encuadrados en la categoría de cuadriciclos ligeros, no pudiendo superar un peso máximo de 350 kg, y estando su velocidad limitada a 45 km/h. Dentro de este segmento se nos presenta vehículos eléctricos que podemos conducir sin necesidad de contar con el habitual carnet B para coches. Bastará con contar con el permiso para ciclomotor para ponerte al volante de cualquier cuadriciclo ligero de las características señaladas, independientemente de otras cuestiones técnicas. La potencia máxima de estos vehículos está limitada a 6 KW y su ocupación máxima es de dos personas.
Para poder conducir un microcoche se debe ser mayor de 15 años y poseer el permiso de ciclomotor correspondiente. Existe variedad de modelos en el mercado, pero su característica común es que presentan precios muy competitivos. Provistos tan solo del carnet AM, el mismo requerido para conducir un ciclomotor, que podemos obtener superando un examen teórico y otro práctico en un circuito cerrado, y un test psicotécnico, estaremos listos para enfrentarnos a la ciudad en excelentes condiciones de tamaño y versatilidad. A la hora de decidirte por esta opción debes recordar que no pueden circular por autopistas ni autovías, debido a su limitación de velocidad. Por ello lo habitual es encontrarlos en entornos urbanos y desplazamientos interurbanos por carreteras convencionales. Estos microcoches deben estar matriculados y contar con un seguro de responsabilidad civil como mínimo. También deberás contar con la ITV al día, la primera a los cuatro años desde la primera matriculación y luego cada dos años hasta el décimo en el que esta revisión será anual.
Te recordamos que estos automóviles, llamados también microcoches, se hayan encuadrados en la categoría de cuadriciclos ligeros, no pudiendo superar un peso máximo de 350 kg, y estando su velocidad limitada a 45 km/h. Dentro de este segmento se nos presenta vehículos eléctricos que podemos conducir sin necesidad de contar con el habitual carnet B para coches. Bastará con contar con el permiso para ciclomotor para ponerte al volante de cualquier cuadriciclo ligero de las características señaladas, independientemente de otras cuestiones técnicas. La potencia máxima de estos vehículos está limitada a 6 KW y su ocupación máxima es de dos personas.
Para poder conducir un microcoche se debe ser mayor de 15 años y poseer el permiso de ciclomotor correspondiente. Existe variedad de modelos en el mercado, pero su característica común es que presentan precios muy competitivos. Provistos tan solo del carnet AM, el mismo requerido para conducir un ciclomotor, que podemos obtener superando un examen teórico y otro práctico en un circuito cerrado, y un test psicotécnico, estaremos listos para enfrentarnos a la ciudad en excelentes condiciones de tamaño y versatilidad. A la hora de decidirte por esta opción debes recordar que no pueden circular por autopistas ni autovías, debido a su limitación de velocidad. Por ello lo habitual es encontrarlos en entornos urbanos y desplazamientos interurbanos por carreteras convencionales. Estos microcoches deben estar matriculados y contar con un seguro de responsabilidad civil como mínimo. También deberás contar con la ITV al día, la primera a los cuatro años desde la primera matriculación y luego cada dos años hasta el décimo en el que esta revisión será anual.